01Oct
¿Qué podemos aprender de los países que lideran PISA? Los principios de aprendizaje que aplica Smartick

Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner el foco en una cuestión clave: ¿qué hay detrás de los buenos resultados de los sistemas educativos que lideran las evaluaciones internacionales?
Países como Estonia y Singapur combinan buenos resultados con un uso significativo de la tecnología para aprender. En ambos, el porcentaje de alumnos que declara utilizar semanalmente chatbots de IA con fines educativos supera la media de la OCDE: un 58% en Estonia y un 66% en Singapur, frente al 46% de media.
El caso de Islandia muestra, sin embargo, que utilizar más tecnología no significa necesariamente aprender mejor. Sus alumnos declaran utilizar dispositivos para aprender en el colegio 3,2 horas diarias, frente a 1,7 horas de media en la OCDE, pero sus resultados se sitúan por debajo de la media en matemáticas, lectura y ciencias.
La cuestión, por tanto, no es cuánta tecnología se utiliza, sino cómo se utiliza para mejorar el aprendizaje.
Practicar, comprobar y consolidar
Algunos de los principios presentes en sistemas de alto rendimiento, como el de Singapur, coinciden con la forma de trabajar de Smartick: práctica frecuente, consolidación de conocimientos y progresión hacia aprendizajes más complejos.
En Smartick, las sesiones de 15 minutos combinan aprendizaje y evaluación. Cada respuesta del alumno proporciona información sobre lo que sabe y sobre lo que necesita seguir practicando, y el sistema adapta las siguientes actividades a partir de esa información.
Esta evaluación está integrada en la práctica diaria y permite detectar dificultades sin esperar a un examen trimestral. El feedback inmediato ayuda al niño a saber si su respuesta es correcta y a corregir sus errores mientras trabaja. Para las familias, el informe diario ofrece información concreta sobre los contenidos practicados y el rendimiento, permitiendo seguir qué conocimientos se van dominando y cuáles necesitan refuerzo.
El método combina práctica diaria, evaluación continua y aprendizaje adaptativo para consolidar los conocimientos antes de avanzar.
Esto resulta especialmente importante en matemáticas. Si un alumno todavía necesita dedicar gran parte de su atención a realizar cálculos básicos, tendrá menos recursos disponibles para comprender un problema y buscar una estrategia para resolverlo. La práctica y la recuperación frecuente de conocimientos ayudan a hacerlos más accesibles cuando se necesitan.
Más allá de las notas
PISA también invita a distinguir entre las calificaciones escolares y el desempeño en una evaluación externa. En España, el 4% del alumnado alcanza los niveles más altos en matemáticas, frente al 8% de la OCDE.
Una nota escolar y el resultado de PISA responden a criterios diferentes. Por eso, además de conocer las calificaciones, es importante saber qué sabe hacer realmente un alumno, qué conocimientos tiene consolidados y dónde encuentra dificultades.
Ese es precisamente uno de los objetivos de la evaluación continua de Smartick: proporcionar información sobre el aprendizaje para poder adaptar la práctica y reforzar lo que todavía no está asentado.
La tecnología, por sí sola, no hace que un niño aprenda más. Su valor está en hacer posible una atención más personalizada, frecuente y ajustada a las necesidades de cada alumno.
Para seguir aprendiendo:
- Los alumnos Smartick sacarán a España de las posiciones mediocres en PISA
- La desigualdad matemática en España. TIMSS 2015
- PISA para adultos: sólo podemos mirar al futuro
- Singapur: evaluación en el aula
- Singapur: Plan de estudios de matemáticas en primaria




