Graduaciones, cumpleaños, santos, aniversarios. Todas esas fechas son motivos de celebraciones. Pero, ¿fiestas de racha 1000? En Smartick, sí.
La organizó Pamela, una madre peruana que quiso felicitar así la constancia de su segundo hijo, David, que seguía los pasos de su hermano Josué, ambos alumnos ejemplares Smartick.
Pamela decoró una tarta con temática Smartick y convocó a la familia más cercana para que viera cómo David hacía, conectado a la televisión, su sesión de matemáticas número 1000. Antes, había pedido al equipo de Smartick que mandara un vídeo de felicitación y, claro, nada nos puede hacer más ilusión que animar a una familia así. Y todo listo para su tarta de Racha 1000.
Índice
Los comienzos de David y Josué
A veces, nos conocen de manera un poco casual. Como que un cuñado escuchara el nombre de Smartick en una charla en su trabajo sobre aprendizaje y programación y pensara que le podría venir bien a Josué.
Al acabar el periodo de prueba gratuito, y estando a punto de nacer su hermano David, decidieron postergarlo. «El 25 de diciembre de 2017 le dimos como uno de sus regalos de Navidad su suscripción de Smartick, él estuvo contento y se puso a hacer su sesión de inmediato», cuenta la madre. Tarta Smartick, regalo de Navidad Smartick. Estamos ante una familia especial.
En enero de 2019, Smartick le envió al Perú una carta y una camiseta para felicitarle por su constancia fuera de lo normal. «Eso le motivó a seguir haciendo sus sesiones».
En diciembre de 2020, le quisimos entrevistar porque era de esos niños que hacían casi todos los días Smartick. Fue entonces cuando se propuso tener una racha de 365 días. «Hubo días en los que estaba cansado, o enfermo, pero esperaba a que se le pasara la fiebre o a sentirse mejor para hacerlo», explica la madre.
Cuando estaba a unos días de conseguir su objetivo de racha, Pamela le preguntó qué quería y Josué dijo que una reunión familiar: «Así que invité a la familia, decoré, y él hizo la sesión ese día delante de todos. Le pedí al equipo de Smartick que le enviará un saludo felicitándole y se emocionó mucho».
Ahora lleva una racha de 1673 días y quiere llegar a 2000. «Está por terminar las sesiones de matemáticas pero quizás con las de Thinking lo logre». Y es que Josué también conoce nuestro programa de pensamiento crítico.
David, el hermano, al ser más pequeño le costaba más, había que insistirle un poco más que a Josué. «Ahora que ya está más grande y más responsable le quise festejar su racha 1000, para celebrar su propio esfuerzo y no tanto que yo le insista». Ya van dos fiestas en familia.
Motivación
¿Cómo los motivan, cómo se ha creado un hábito? «Si quieren jugar a The Legend of Zelda, tienen que haber hecho Smartick y Duolingo». Pamela usa así una de las técnicas más eficaces para motivar, que Smartick sea una condición previa a un uso más lúdico de la pantalla. Como a veces quieren jugar los dos juntos, están muy pendientes el uno del otro de que lo hayan hecho.
Los dos hermanos estudian en casa. Josué estuvo en el colegio hasta los cinco años, pero se aburría. «Él ya sabía leer, sumar y restar a los tres años pero en el colegio le enseñaban los colores y contar hasta 10».
Entonces Pamela se enteró de que se estaba creando el grupo de Superdotados Perú, fue a una charla y averiguó dónde evaluarlo. Su CI era mayor a 130 pero no logró una adaptación curricular en la escuela. «Cuando a final de año conocimos Smartick nos dimos cuenta de que era lo que necesitaba para ir avanzando», explica la madre.
La decisión del homeschooling
En la pandemia, tomó la decisión de hacer homeschooling, habiendo podido ver ella misma lo frustrado que se encontraba Josué. «Ahora sé que es la mejor opción para ellos y gracias a Smartick y a los programas que tienen he podido invertir en su educación pero de manera personalizada». Con David pudo ver cómo con apenas tres años aprendía a leer, a sumar, etc., así que con él decidió educarlo en casa desde el principio.
Además de las matemáticas, los dos hacen Thinking, nuestro programa de pensamiento crítico 🧩. Cuenta Pamela que a David, el pequeño, le gusta más porque ahora está aprendiendo a razonar «y a entender lo que son las ironías, algo que es complicado para él porque su pensamiento es muy literal». Los dos están trabajando en el mismo nivel y «aprenden de lógica, conectores lógicos, falacias, etc., y es como un mundo nuevo para ellos por explorar».
Educación en Perú
Pamela no es muy optimista con la educación en Perú: «Está retrasada, no hay una mejora en la didáctica ni en los métodos educativos, sigue siendo en general con el método tradicional. La enseñanza está enfocada en que se puedan memorizar solo para el examen y no se generan aprendizajes significativos. No toma en cuenta las necesidades especiales de cada alumno. Está desatendida, no hay mucho interés del Estado en invertir en capacitaciones a los maestros, ni en material o mobiliario educativo».
Las matemáticas en la educación
En su familia supieron desde el principio que las matemáticas eran clave en la formación. «Las matemáticas son una materia que les permite desarrollar su pensamiento lógico, les ayuda a razonar, en la resolución de problemas, y porque son la base para poder comprender y desenvolverse en el mundo y en otras materias. Y qué mejor que entenderlas de una manera tan efectiva y entretenida como en Smartick, para que puedan disfrutarla y no terminar detestándola».

Uso educativo de las pantallas
Pamela, como buena madre homeschooler, sabe de las enormes posibilidades de las pantallas.
«El uso educativo es el mejor que se le puede dar, permite que los niños sean parte de su proceso educativo, investigando, seleccionando información en internet. Sé que es un recurso y debe ir acompañado de otros métodos, o materiales manipulativos, y experiencias en su vida cotidiana, según lo requiera el niño».
«Pero en nuestra experiencia, nos ayuda mucho que puedan avanzar a su ritmo, y eso lo han logrado en clases virtuales donde estudian con niños de mayor edad o con aplicaciones porque ellos se aburren mucho en clases tradicionales de música, inglés o programación, donde las clases son muy repetitivas, o avanzan lentamente».
Y, claro, no es lo mismo hacer Smartick que «estar en las redes o jugando nada más. En nuestro caso, ellos lo usan para estudiar, aprender, hacer sus tareas, investigar». Claro que hay un uso responsable de las pantallas. Pero también hay tiempo para el ocio: «ven televisión o juegan a la Nintendo Switch, como recompensa por terminar sus tareas y para que se relajen».
Cuando llegan a 1000 sesiones, la recompensa es una bonita fiesta. Gracias, familia.
Para seguir aprendiendo:
- «Cuando mi hija comenzó con Smartick empezaron a subir las notas»
- «Algo que nos gusta mucho es que se le hizo una rutina, un hábito»
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- “Con Smartick, la responsabilidad de los niños es clave”
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