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14Oct

10 razones para que tus hijos dominen las matemáticas

dominen las matemáticas

¿Por qué es tan importante que tus hijos pierdan el miedo a las matemáticas? Más allá de las calificaciones del colegio, dominar las matemáticas es una enorme ventaja para cualquier persona, y comenzando desde niños todo se hace mucho más fácil. Te presentamos diez razones para que tus hijos dominen las matemáticas.

1. No fracasarán en el colegio

No es ningún secreto que la matemática es la asignatura que más se atraganta a los niños. Muchos acaban encontrándolas aburridas y no las entienden y eso acaba siendo el primer paso hacia el fracaso escolar. Los cimientos para entender las matemáticas se ponen en primaria porque, si los alumnos llegan a secundaria con miedos y dudas, acaban cayendo por el barranco del álgebra. Por lo general, si los niños van bien en mates, tampoco sufren con el resto de las asignaturas.

2. Serán niños con autoestima alta

Obviamente, este punto está relacionado con lo anterior. Los alumnos que no tienen problema con las matemáticas, tienen más confianza en sí mismos, más seguridad. Cualquiera con nociones en psicología infantil sabe lo importante que esto. Las matemáticas serían así como una vacuna contra el acoso escolar.

3. Serán ciudadanos menos manipulables

Si los niños dominan las matemáticas, será más difícil que, de mayores, se traguen discursos en los que se manipulan datos, se camuflan estadísticas y se calculan mal los porcentajes. Serán entonces ciudadanos más críticos hacia los discursos y la propaganda. O sea, como cuenta en esta entrevista el matemático Antonio Córdoba, “el aprendizaje de las matemáticas hace ciudadanos más libres”. Eso incluye que puedan ser más hábiles con sus finanzas personales, aceptando o rechazando condiciones de los bancos, de empresas de dinero instantáneo u ofertas de todo tipo. Los tratos se ven mejor sabiendo de números.

4. No dirán “se me dan mal las matemáticas” a sus hijos

Esa frase es una de las que más daño ha hecho a la enseñanza de las matemáticas. Hay familias en las que se percibe que el ser bueno o malo con los números es algo genético, hereditario, cuando es cuestión de que se enseñen bien o mal. Si sus hijos son buenos manejando operaciones con números, no podrán transmitir esa falsa creencia en su familia.

5. Apreciarán otra belleza del mundo

Quien consigue entender el lenguaje matemático tiene una capacidad de ver otra belleza en el mundo que para los demás está oculta. Hay matemáticas en una ola que rompe, en la simetría de las hojas de los árboles, en una cometa que se eleva en el cielo, en la formación de filas de hormigas. “Hay un mundo secreto ahí fuera. Un universo oculto, paralelo, de belleza y elegancia, intrincadamente conectado con el nuestro. Es el mundo de las matemáticas. Y a la mayoría de nosotros nos resulta invisible”, dice Edward Frenkel en su libro Amor y Matemáticas.

6. Tendrán más oportunidades laborales

En un mundo cada vez más tecnológico, las profesiones con más futuro tienen una base muy matemática. Pero, con la programación y el manejo del Big Data, hay otras más tradicionales donde también es importante saber de números, como la medicina, por ejemplo o el diseño de infraestructuras. En empresas de internet, los conocimientos sobre algoritmia son importantes. Hemos puesto ejemplos en varios posts, desde la lucha contra el ébola, hasta el matemático detrás del éxito de Netflix, o para el uso de la policía.

7. Se les abrirá la mente

Quien nada sabe, también desconoce su propia ignorancia y, si se manejan bien los números, se quiere saber más. De todo, no sólo de matemáticas. Porque el espíritu crítico no deja de ser el científico, el que se pregunta el por qué, el que establece una hipótesis, lo intenta y falla. Y, ese proceso que acaba retando a la cabeza, acaba siendo divertido. Todos recordamos a algunos compañeros de colegio muy buenos con los números, pintando con un lápiz en un mantel de papel alguna posible resolución de problemas. Y la sensación de no ser capaz de pillarlo, como si fuera un chiste demasiado sofisticado.

8. Dominarán un lenguaje universal

Nos dicen que el inglés, con razón, es el lenguaje en el que se mueve el mundo de los negocios y el de la ciencia. Es verdad. Y el verdadero lenguaje universal son las matemáticas, por eso, en las universidades de prestigio en EEUU pueden haber enseñando asiáticos que no son muy buenos con el inglés, pero sí lo son con las matemáticas. Con ellas, es fácil moverse por el mundo, algo que está muy bien cuando las fronteras se diluyen para muchos trabajos.

9. Podrán cambiar el mundo

No queremos decir que sean la única manera, pero: mentes curiosas, libres, con la base científica precisa, con ganas de aprender más, tienen más posibilidades de descubrir algo que impacte de verdad en el mundo, que lo cambie a mejor.

10. Tendrán todas las puertas abiertas

El mundo necesita de periodistas, abogados, poetas, filólogos, historiadores y psicólogos, por ejemplo, y en ninguna de esas profesiones hace daño ser bueno en matemáticas. Sin embargo, si los números dan miedo, lo más posible es que haya que renunciar a estudiar muchas carreras para los que se precisan.

 

Creemos que son razones más que suficientes. Nunca nos habíamos sentado a escribirlas. Y mira que llevamos posts sobre la educación y las matemáticas. Esperemos que hayan sido suficientes para provocar una ligera reflexión sobre lo importante que es para sus hijos no tenerle miedo a los números. Nosotros ayudamos para evitar que se les atraganten. Aquí estamos.

Para seguir aprendiendo:

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Cree que no sabe ser más que periodista y, por curiosa, anda ahora entusiasmada leyendo sobre la enseñanza de las matemáticas, sus fallos y sus mejoras en el mundo. Si se le hubieran dado mejor los números, puede que hubiera sido médico, como su padre y como su abuelo. Pero, además de sentirse apabullada por las derivadas, se le cruzó un reportaje de la revista Rolling Stone aquel año que pasó en Seattle. Domina el inglés y nunca pensó en las matemáticas como en el verdadero lenguaje universal. Es corredora de paseo marítimo de Torremolinos y tiene tres hijos que coleccionan ticks de Smartick: Pablo, Luis y Berta.
Berta González de Vega

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