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09Mar

“No sabemos lo fuertes que somos hasta que la vida nos pone a prueba”

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Esta no es una entrevista cualquiera, no es una madre que nos cuenta cómo le va con Smartick. Es una historia de superación, de lucha por la supervivencia cuando la vida te pone entre la espada y la pared. Sin más opciones, sin vuelta atrás. Es la historia de Olivia, una preciosa niña de 6 años, y su familia que nos dan una lección de actitud ante la vida y ante las adversidades. A diario nos enfadamos con nuestros seres queridos por cosas banales, nos enzarzamos en discusiones absurdas y dejamos que el mal humor se apodere en demasiadas ocasiones de nosotros. Es necesario, tomar perspectiva, poner las prioridades en su sitio y darnos cuenta de las cosas realmente importantes en la vida.

Personalmente, Olivia junto con Claudia son mis alumnas favoritas de Smartick. Cuando empezamos con Smartick Daniel González de Vega y yo hace casi 8 años, los dos mano a mano encerrados durante largos meses en un cuarto de una casa destartalada, siempre soñamos con poder dar a los niños un futuro mejor y más positivo a través de la educación. Concretamente, ayudarles a dominar las matemáticas, construir confianza en ellos mismos y desarrollar una actitud positiva hacia el aprendizaje. Olivia, Claudia, Ana y otros tantos niños son los que nos sirven de motivación para no dejar de trabajar duro y seguir mejorando día a día.

Cuando una niña como Olivia tiene que dejar de ir al cole, ¿con qué ayudas cuenta de la Administración para que pueda seguir haciendo algo académico?

En los casos en los que los niños por circunstancias de enfermedades prolongadas no tienen la posibilidad de acudir diariamente a la escuela,  la Administración ofrece el servicio de Apoyo Educativo Domiciliario. Debe solicitarse desde el mismo centro educativo del niño y son ellos, junto con la familia, los que tienen que  rellenar una serie de documentos, además de aportar los informes médicos donde se detalle el motivo de por qué solicitan la ayuda.

Al principio de todo, es un poco incertidumbre de qué ocurrirá, cuánto se tardará,… y en nuestro caso, gracias al centro educativo que en todo momento se ha involucrado, la profesora de Olivia llegó una semana después de volver a casa  tras la operación quirúrgica. Fue muy rápido y estamos encantados con ella y su labor, porque no sólo viene a seguir trabajando los contenidos de su curso e intentar seguir el ritmo del nivel para evitar retrasos educativos, sino que además al ser un profesional acostumbrado a tratar alumnos de diferentes edades y diferentes enfermedades, enriquece mucho más el tiempo que pasa con la niña conectando tanto emocionalmente como pedagógicamente. Son grandes profesionales y personas.

Vivimos una época en la que tendemos a sobreproteger a los niños y cuando hay casos como los de Olivia, sin embargo, dan muestra de una capacidad increíble de fortaleza, ¿no?

La situación que nos ha tocado vivir es bastante dura, porque de estar tu hija de 5 años fenomenal, sana y sin ningún tipo de problema de salud; a que de repente, te digan que tiene un Tumor Cerebral, pues entenderéis que se te cae el mundo encima. Las primeras reacciones fueron de mucho miedo y negación, claro. Pero como es lógico y adultos que somos, ante la situación que se nos planteó de repente, fue intentar en todo momento no transmitir esos temores a la niña. Desde el diagnóstico hasta la operación, y después la recuperación del postoperatorio han sido momentos muy duros, de mucha inquietud, mucho tiempo de espera que te mata,… mucho tiempo para pensar, rezar y replantearte muchas cosas en tu vida.

Desde el principio, Olivia ha sido consciente de lo que le pasaba y lo que le tenían que ir haciendo en cada momento, siempre explicándoselo todo para que lo fuera entendiendo y sin transmitirle miedos ni angustias. Ella sabe la enfermedad que tiene y las cosas que le podían pasar conforme fuese pasando el tratamiento, como por ejemplo la caída del pelo. No os voy a engañar, la caída del pelo fue un duro golpe para todos y para ella también, aunque lo esperábamos pero no tan rápido. Pero ha sido ella en ese momento específico, y en muchos otros, la que nos transmite tranquilidad y confianza de que no pasa nada. Nos está dando todos los días una lección de vida continuamente, con su fuerza y valentía y sus ganas inmensas de vivir y disfrutar. Cada prueba médica, cada tratamiento por el que le hacen pasar, cada síntoma nuevo que aparece lo lleva con una entereza que no os podéis imaginar.

Todos tenemos nuestros momentos de bajón, claro, incluso ella. Pero el no pensar el más allá del día a día, y sus ganas de curarse para volver al cole con sus compañeros y su hermana pequeña, la tienen motivada y con muchas ganas de seguir esforzándose y de hacer cosas, dentro de lo que su físico le permite, según en el momento del periodo de tratamiento en el que se encuentra.

¿Puede tener alguna rutina para hacer Smartick, para leer, etc.?

En casa, desde siempre y desde pequeñas, hemos intentado crear un hábito de trabajo. Es decir, un poquito de tiempo de sentarnos a dibujar, a recortar, a jugar con las letras…. De tal manera, que se han ido acostumbrando y ese espacio de tiempo, que suele ser más bien cortito, lo tienen ya incorporado de serie en sus rutinas y conforme han ido creciendo, les ha costado menos ampliar ese espacio de tiempo y dedicar ese hábito a deberes y actividades escolares que lo requerían en casa. El crear rutinas, no es sólo beneficioso para Olivia en su caso, sino también para cualquier niño o niña, puesto que les permite organizar su tiempo y planificar sus tareas, dándoles autonomía y confianza en su desarrollo.

En el caso de Smartick, Olivia lo coge con muchas ganas porque le gusta y se siente retada con los diferentes ejercicios que se le presentan. Es cierto que es muy conveniente hacerlo todos los días y mejor si se hace en un mismo horario siempre, porque además no te obliga a consumir mucho tiempo y se puede realizar gracias a las tablets y ordenadores en cualquier parte. Hacer Smartick todos los días se convierte en rutina y en hábito rápidamente y de forma gratificante. Aunque en nuestro caso, sí es cierto, que debido a veces al estado de Olivia, no hemos podido seguir esta rutina.

El estar viviendo esto con vuestra hija, ¿cómo ha hecho que pongáis en perspectiva otros problemas de los que nos solemos quejar los padres?

La enfermedad de Olivia, como cualquier otra enfermedad grave, te hace replantearte todo y ver la vida completamente de otra forma. No negativamente, sino priorizando y sobre todo, como tú bien dices, valorando cada cosa, incluso la más mínima que antes no prestabas atención.

¿Cómo le motiva a Olivia hacer Smartick?

Como ya hemos comentado, es cierto que aunque nos gustaría hacer todos los días Smartick, la realidad nuestra es que no todos los días es posible por su estado. Pero lo que sí podemos decir es que la mayoría de las veces es ella quien nos pide hacer Smartick. Es como una tarea que se obliga a hacer, se reta con los ejercicios, le encanta ir consiguiendo diplomas.

¿Qué consejos les darías a otros padres que se enfrenten a esta situación?

Lo único que podemos decir es que hay que vivir el día a día, ser lo más positivo que se pueda en todo momento, confiar y seguir adelante. Al principio esto suena como una utopía, pero al final se convierte en tu lema de vida. No sabes cómo vas a responder en una situación como ésta, hasta que no te toca. Hay que dar gracias a mucha gente, ya no sólo a la familia y amigos, y a médicos y profesionales, sino también a tantos que desinteresadamente y sin ningún vínculo contigo, se ha volcado con nosotros en todo momento y te das cuenta que todo es un poquito más fácil con la ayuda de los demás. No sabemos lo fuertes que somos, hasta que la vida nos pone a prueba. Y a nosotros nos ha puesto a prueba….y estamos sobreviviendo, todo por nuestra hija.

Uno puede enfadarse con la vida y dejar que el miedo se apodere o luchar. Desde Smartick le mandamos nuestro mejor regalo: un beso y un abrazo y todo nuestro apoyo.

¡Ánimo Olivia!

Para seguir aprendiendo:

Javier Arroyo Crejo

Javier Arroyo Crejo

Responsable comercial y de marketing, quiere que Smartick se conozca por tierra, mar y aire. Y en las redes. Economista, MBA por la École de Commerce Solvay. Padre de dos niños Smartick.
Javier Arroyo Crejo

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3 Comentarios

  • Manuel14 Mar 2017, 23:19

    Gracias por hacernos partícipes de esta situación. Estas son lecciones de vida que uno nunca debería olvidar y tener presente para que las tonterías que nos trastocan nuestra vida no nos hagan perder el norte. Mucho ánimo para Olivia y su familia, un abrazo solidario y cariñoso de una familia muy grande.

    Responder
  • Carmina Coloma12 Mar 2017, 22:15

    Mucho ánimo para Olivia y su mamá!!!
    Mi pequeña, Maki, hace 3 años que le quitaron medio cerebro para salvarle la vida.Una terrible enfermedad la estaba matando, y ahora, 3 años después, anda, corre, salta, y hace su Smartick cada día, para que ese cerebrito tire para arriba. Con mucho trabajo y confianza en Dios, la pequeña Olivia superará todo!
    Un beso muy fuerte a las dos!

    Responder
  • Cristina12 Mar 2017, 22:13

    Os felicito por publicar esta entrevista.
    No hay nada más duro que tener cerca un niño enfermo por eso
    compartir vivencias y ofrecer solidaridad es lo mejor que podemos
    hacer para apoyar emocionalmente a estas familias.
    Felicidades Smartick por tu solidaridad y un abrazo de oso a Olivia
    y su familia.

    Responder