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08Mar

8 pautas para trabajar la tolerancia a la frustración en los niños

Cuando fracasamos ¿Somos capaces de levantarnos y seguir?

La frustración es la vivencia desagradable que nos genera sentimientos de tristeza, enfado e impotencia al ver que no somos capaces de conseguir un objetivo que para nosotros es importante.

La tolerancia a la frustración es una habilidad psicológica que necesita de un aprendizaje y práctica para poder desarrollarse. Pero, ¿de qué depende que seamos más o menos tolerantes a la frustración? Son numerosos los factores que pueden llegar a influir:

  • Cada niño tiene un temperamento y carácter específico, por lo que cada uno tendrá un umbral de sensibilidad determinado.
  • Una educación basada en las emociones. El autoconocimiento es un pilar básico que debe trabajarse para poder crecer y convertirnos en adultos sanos.
  • El clima familiar. La interacción que se produce en el día a día entre los progenitores y sus hijos es crucial para conseguir que estos aprendan a tolerar la frustración. Debemos alejarnos de los extremos, ni padres autoritarios que generan en los pequeños una frustración continua, ni padres permisivos que complacen todas las peticiones; la clave está en buscar el punto medio.

Es común que los niños con baja tolerancia a la frustración sean impacientes, impulsivos y exigentes, que necesiten satisfacer sus necesidades inmediatamente. Tengan estallidos de ira, pérdida de control y llanto. Sean egocéntricos, que no toleren los límites impuestos ya que los viven como una amenaza contra sus deseos. Eviten enfrentarse a nuevos retos ya que ello supone mostrar sus propias limitaciones.

Por supuesto que no es una tarea fácil el aprender a tolerar la frustración, en muchas ocasiones incluso puede llegar a ser doloroso, pero lo que sí está claro es que es una de las habilidades necesarias para la vida ya que está demostrado que las personas con alta tolerancia a la frustración tienen una mejor adaptación psicológica, laboral y social.

8 pautas para trabajar la tolerancia a la frustración en los niños:

  1. Eres su modelo. El primer paso que debes saber es que una gran parte del conocimiento que van adquiriendo los niños es a través de la observación, por ello es importante que seas un buen ejemplo a la hora de resolver los problemas cotidianos.
  2. Tu pequeño tiene emociones. Enseña a tu hijo a identificar y etiquetar sus propias emociones. ¿Qué sientes cuándo te enfadas y ¿Cuándo estás contento? ¿Qué sensación te produce? Esto le permitirá ir conociendo su propio mundo interior para que posteriormente aprenda a controlar y manejar de una manera eficaz sus sentimientos y emociones.
  3. No le permitas todo. Esfuerzo, esfuerzo y esfuerzo. Éste debe ser su lema de vida. Debe crecer sabiendo que todo tiene un precio y si quiere algo debe luchar por ello. Aprenderá a buscar caminos alternativos ante dificultades que le pondrá la vida, pues resistirá ante los momentos más difíciles sin rendirse.
  4. Dótale de herramientas. Enseña a tu hijo a relajarse en los momentos de máxima tensión. Por ejemplo, con técnicas de desactivación fisiológica o con la técnica de la tortuga.
  5. Sé fuerte. No cedas bajo ningún concepto ante sus rabietas ya que sino cada vez irán a más. Es necesario poner límites en la educación de los niños, y que sepan que la palabra “NO” también existe. Si el pequeño aprende que llorando le será concedido su deseo no tendrá ningún reparo de llorar y llorar hasta que lo consiga. En psicología lo llamamos refuerzo negativo. Una forma de lidiar con esto es “ignorando” la rabieta o aplicando la estrategia psicológica del  “tiempo fuera”.
  6. Aprende de cada error. “Después de la tormenta siempre llegar la calma”. Después de una rabieta es momento de parar y de reflexionar conjuntamente qué ha ocurrido, cómo se puede llegar a evitar y qué se debe hacer en esas situaciones, de esta forma podrá sacar un aprendizaje constructivo ante su rabieta y será capaz de manejar una situación futura similar.
  7. Apúntale a un deporte individual. Los profesionales de la salud no se cansan de repetir ”el deporte da años de vida extra”, pero es que también les inculca muchos valores extra-deportivos, como saber ganar y perder, la constancia, la disciplina, etc. Así deportes como el ajedrez, las artes marciales o el tenis son escuelas de vida.
  8. Dale la mano. No le dejes sólo ante este desafío, enseña y ayuda a tu pequeño el aprendizaje de esta habilidad. Márcale pequeños retos diarios, refuérzale ante pequeños logros conseguidos y enséñale a pedir ayuda en el momento oportuno (primero debe ser él quien busque una solución).
tolerancia a la frustración
Foto: I. Alix

«Cuando anhelamos una vida sin dificultades, recordemos que el poderosos roble crece fuerte en los vientos contrarios, y los diamantes están hechos de la presión extrema».

Peter Marshall

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La diversión es la forma favorita de aprender de nuestro cerebro
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María Rodrigo

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5 Comentarios

  • Ángela Holguin 24 Feb 2020, 04:10

    Excelentes consejos, tengo un hijo que no tolera la frustración tendremos en cuenta mi esposo y yo los consejos mil gracias

    Responder
  • Ana 18 Dic 2017, 21:58

    Mi hijo tiene 7 años y como actividad extraescolar hace fútbol sala. Éste es su tercer año. Hasta el momento en algún entreno se ha frustrado cuando le meten un gol…El año pasado ya hicieron competición y lo afrontó muy bien cuando perdían o no conseguían meter gol él o los compañeros. En cambio, está temporada, ya en el primer partido tuvo una pequeña crisis de ansiedad. A partir de ahí mi marido y yo hemos hablado mucho con él. Ha ido mejorando pero expresa que prefiere quedarse en casa a ir al partido…nosotros no le obligamos a que vaya pero tenemos dudas en qué es mejor…que lo deje y así no se sienta mal o que siga para que se enfrente al miedo que tiene de perder (su frustración). Siempre cuando hablamos le hacemos ver que las cosas no siempre nos salen como queremos y que hay que esforzarse para conseguir algo…que las cosas no vienen hechas o dadas. Su actitud en el cole es buena frente a frustraciones. Si nos pueden ayudar. Gracias.

    Responder
    • Smartick 27 Dic 2017, 10:37

      Hola Ana:

      Te copio aquí la respuesta de nuestra compañera Elena Morán, psicóloga del equipo Smartick, a tu comentario:
      «Por lo que comenta, parece una crisis de ansiedad por anticipación de fracaso, probablemente asociada a una situación que le produjo un fuerte impacto relacionado con el fútbol en algún momento que no ha podido sobrellevar y que tiene que ver mucho con ese escenario, no necesariamente extensible a los demás entornos escolares.
      Para deshacer esto, hay un protocolo marcado por psicólogos con técnicas de manejo de estrés para niños que podrían ser muy útiles para su hijo antes de que vaya a más. Es importante que estas aproximaciones sucesivas a la situación estresante, se hagan cuidadosamente y conociendo bien las habilidades de afrontamiento y tolerancia a la frustración del niño. Es por ello que sería adecuado que le viera un profesional, que le conociera personalmente y que pueda graduar la forma en que podría manejar estas emociones de forma adecuada y con el apoyo de adultos en todo momento.»

      Responder
  • Guadalupe Nuño R. 14 May 2017, 20:03

    La rabieta no es estarla pasando mal, está probando tu tolerancia, así que ignorarla estando junto a él, a eso se refiere, no a dejarlo solo.
    No habrá sentimiento de abandono pero habrá una reflexión, «Esto ya no funciona»
    Al termino de la rabieta puedes hablar de ¿Cómo se siente? ¿Qué puede hacer diferente para conseguirlo? ¿Es adecuado para su edad? etc.
    Saludos

    Responder
  • Tessa 13 Mar 2017, 08:40

    Hola!
    Comentas que ante las rabietas lo mejor es ignorarles pero hemos estado leyendo mucho sobre Disciplina positiva y según ella en la rabietas hay que acompañar al niño para que no sienta que está solo y no te importa lo que le sucede y abrazarle y apoyarle hasta que se calma.
    Tu opinión es diferente si hay que ignorar la rabieta.
    Como gestionamos entonces su sentimiento de abandono en ese sentido, como querrá escucharnos después si le hemos ignorado cuando lo pasaba mal?
    Estamos en una encrucijada.
    Que hacemos?

    Gracias de antemano.

    Responder