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28Ene

Entrenando en memoria: memoria de trabajo

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La cuestión del entrenamiento de las funciones cognitivas (memoria, atención, percepción) sin duda es un campo que despierta gran interés. Del mismo modo que en el gimnasio podemos entrenar conseguir mejorar físicamente, la posibilidad de entrenar las funciones cognitivas y mejorarlas se nos presenta como una oportunidad difícil de pasar por alto, más aún si queremos aplicar este entrenamiento a los niños.

Al hablar de entrenamiento cognitivo hay algunos aspectos que conviene tener presentes. El primero es:

1. Para que el entrenamiento cognitivo resulte efectivo se necesita constancia.

Como ya sabéis los padres y niños que conocéis Smartick, la práctica a través de los ejercicios se debe realizar de manera habitual para que sea efectiva.

El segundo requisito es:

2. Los ejercicios, al jugar, deben tener un nivel de dificultad óptimo. 

Esto es, lo suficientemente fácil como para que un niño de determinada edad lo realice y suficientemente difícil como para que le suponga un reto que haga que mejore esa habilidad, por eso las actividades que se proponen tienen niveles.

La tercera característica del entrenamiento que abordaré aquí y sobre la cual me centraré en esta entrada es que dependiendo de la actividad y por tanto de la habilidad que el ejercicio entrene, la mejora obtenida con el entrenamiento puede ser específica, y notar que se ha mejorado en ejercicios muy parecidos al del entrenamiento o bien puede ser una mejora que afecte además a otras habilidades cognitivas.

3. La mejora puede ser específica (una habilidad cognitiva) o abarcar también otras habilidades cognitivas.

Para aclarar esta idea tomaremos el ejemplo de ir al gimnasio: sabemos que correr mejora el sistema cardiorespiratorio, que está implicado en muchas actividades de nuestro funcionamiento diario. Por lo tanto, si entrenamos en resistencia física corriendo, vamos a ser cada vez mejores en nuestras carreras pero además también vamos a cansarnos menos si subimos las escaleras de nuestro trabajo o si hacemos senderismo un fin de semana. Sin embargo, levantar pesas estimulando los bíceps, desarrollará exclusivamente la masa muscular de éstos músculos y no vamos a encontrar mejoría en otras actividades diarias a no ser que sea una actividad que implique los bíceps. Se trata por tanto de un entrenamiento con resultado más específico.

Dentro del entrenamiento en memoria, se ha descubierto que hay ciertas habilidades que, si se entrenan, pueden causar beneficios en diferentes aspectos del funcionamiento mental, lo equiparable en nuestro ejemplo a entrenar resistencia corriendo en el gimnasio. Una de estas habilidades que resulta tan completa para entrenar es la memoria de trabajo.

Memoria de trabajo

Memoria de trabajo

La semana pasada decíamos que la memoria de trabajo es un tipo de memoria que nos permite almacenar una cantidad de información limitada pero, en contrapartida, nos permite tenerla muy disponible y con la posibilidad de trabajar con ella.

Por ejemplo: cuando estamos haciendo una operación matemática, la memoria de trabajo se encargaba de retener los números que nos vamos llevando y los transformarlos a medida que tenemos que actualizarlos.

Los investigadores han demostrado que

la memoria de trabajo es crucial para la comprensión en el lenguaje, la resolución de problemas y para adaptarse y afrontar situaciones nuevas de forma flexible

(Cowan y colaboradores, 2005).

Los niños que tienen alta capacidad de memoria de trabajo son mejores en vocabulario (Daneman y Green, 1986), en comprensión lingüistica (Seigneuric, Ehrlich, Oakhill y Yuill, 2000), y más hábiles a la hora de leer (Gathercole y colaboradores, 2004).

En el campo de las matemáticas, los niños con alta memoria de trabajo también resultan ser mejores (Alloway y colaboradores., 2005).

En general, se ha demostrado que niños con alta capacidad de memoria de trabajo tienen mejor rendimiento escolar (Alloway, Gathercole, Kirkwood, y Elliott, 2009). Por tanto parecería atractivo ver si el entrenamiento de esta capacidad en niños produce estas mejoras tan deseables.

En 2009, unos científicos suecos, Thorell y colaboradores , demostraron que los niños de 4 y 5 años que entrenaban memoria de trabajo durante 5 semanas, mejoraban no solo en la tarea propia de memoria de trabajo que entrenaban (mejora específica) sino también en tareas de atención.

Recientemente, en 2012, Loosli y colaboradores, descubrieron con niños de 9 a 11 años que con un entrenamiento de dos semanas ya eran mejores en velocidad lectora y cometían menos errores al leer que nos niños que no recibían este entrenamiento.

Por lo tanto, cada vez son más las pruebas que a favor de la idea de que el entrenamiento, y más concretamente y en este caso el de memoria de trabajo parece ser efectivo para mejorar el rendimiento en habilidades lingüísticas, en matemáticas y en general en el rendimiento escolar. Además, como veremos, la idea del entrenamiento también se puede aplicar a otras habilidades cognitivas, además de a la memoria de trabajo, con resultados igualmente interesantes.

 

Referencias:

Cowan, N. (2005). Working memory capacity. New York, NY: Psychology Press.
Daneman, M., y Green, I. (1986). Individual differences in comprehending and producing words in context. Journal of Memory and Language, 25, 1-18.
Seigneuric, A., Ehrlich, M. F., Oakhill, J. V., y Yuill, N. M. (2000). Working memory resources and children’s reading comprehension. Reading and Writing, 13, 81-103.
Gathercole, S. E., Pickering, S. J., Knight, C., y Stegman, Z. (2004). Working memory skills and educational attainment: Evidence from national curriculum assessments at 7 and 14 years of age. Applied Cognitive Psychology, 18, 1-16.
Alloway, T. P., Gathercole, S. E., Adams, A.-M. Y Willis, C. (2005). Working memory abilities in children with special education needs. Educational and Child Psychology, 22(4), 56-67.
Thorell L.B., Lindqvist S., Bergman Nutley S., Bohlin G. y Klingberg T. Training and transfer effects of executive functions in preschool children (2009). Developmental Science, 12(1):106-13.
Loosli, S. V., Buschkuehl, M., Perrig, W. J., y Jaeggi, S. M. (2012). Working memory training improves reading processes in typically developing children. Child Neuropsychology, 18(1), 62-78.

Para seguir aprendiendo:

Almudena Ortega Segura

Almudena Ortega Segura

Doctora en Psicología por la Universidad de Granada. Su formación está centrada principalmente en el campo de la Memoria. Bloguera Smartick en temas de Psicología.
Almudena Ortega Segura

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