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10Sep

Regulación emocional y conducta social en la niñez

Uno de los índices indicativos del bienestar emocional de un niño, sobre todo en la niñez avanzada o la adolescencia, son las competencias sociales (Uhrlass, Schofield, Coles, & Gibb, 2009). Examinar las variaciones en la competencia social durante la niñez mediana es importante porque los compañeros juegan un papel importante en la formación de los comportamientos sociales y emocionales en este periodo (Parker, Rubin, Erath,Wojslawowicz, & Buskirk, 2006).

En un estudio reciente (Penela et al., 2015), se ha examinado si estas competencias sociales podrían estar mediadas, o facilitadas, por la regulación emocional en la niñez. Tanto la inhibición comportamental como las habilidades de regulación emocional influyen en el desarrollo social pero poco se conoce acerca de cómo se regulan los niños inhibidos socialmente y cómo la manera en que se comportan en situaciones desafiantes para ellos puede predecir riesgos para futuros problemas socioemocionales.

En este estudio, investigaron 257 niños en tres momentos temporales. En primer lugar, cuando los niños tenían 2-3 años se medía un parámetro llamado “inhibición comportamental”. Para ello, en primer lugar se le pasaba un cuestionario a la madre sobre los comportamientos de su hijo en diferentes situaciones y además se exponía al niño a una tarea en el laboratorio. En esta tarea se le mostraba al niño un estímulo no familiar, este podría ser por ejemplo, un adulto extraño. El adulto extraño se sentaba durante 1 minuto frente al niño jugando con un cambión y si el niño no se acercaba el adulto le invitaba a jugar por un minuto. Se medía lo que tardaba el niño en hablar, lo que tardaba en acercarse y el tiempo que pasaba el niño junto a la madre.

En un segundo momento temporal, se volvía a llamar a los mismos niños cuando estos tenían 5 años y en esa ocasión se medía cómo mostraban estrategias de regulación emocional. Para ello se les exponía al paradigma de la decepción (Cole, 1986). Durante esta tarea se le presentaban a los niños ocho juguetes. La mitad estaban rotos, y se les avisaba a los niños de esto, y la otra mitad estaban en buenas condiciones. Los niños tenían que ordenar los 8 juguetes según su propio ranking de valor en una bandeja. Después de 15 minutos en los cuales hacían otra cosa, otro investigador entraba, ponía el objeto más bajo de la escala, el menos valioso, en una mesa y le decía, toma, esta es tu recompensa por hacer la tarea, gracias por tu trabajo. Esto, evidentemente provocaba la desilusión en los niños y el entrevistador codificaba que comportamiento mostraban ante esta situación. Habría principalmente tres tipos de comportamientos (a) regulación activa, por ejemplo, tratar de arreglar el juguete, pedirle al entrevistador otro nuevo, etc; (b) tolerancia pasiva (quedarse mirando el juguete sin decir nada), o (c) conducta disruptiva (romper aún más el juguete o tirarlo). Las estrategias de regulación emocional activas son intentos de cambar la situación para reducir el estrés. Las estrategias pasivas te desconectan del ambiente, es decir muestran autorelajación, tolerancia pasiva para enfrentar la situación de angustia. Las estrategias disruptivas conllevan respuestas de agresión física o verbal al ambiente y están asociadas con el conflicto con los compañeros. Se registraba el tipo de comportamiento que realizaban como un indicador de la regulación emocional.

Por ultimo, dos años después, a los 7 años se llamaba otra vez a los mismos niños para evaluarlos en competencia social. Para ello se les pedía que jugaran libremente con otro niño, desconocido, del mismo género y de la misma edad. Se registraban las conductas de iniciación del juego en el niño y el tipo de respuestas que daba a las interacciones y la sofisticación misma del juego y eran tomadas como índice de las competencias sociales del niño.

Se esperaba que el uso de regulación emocional a los 5 años mediara la asociación entre inhibición conductual y competencia social a los 7. Es decir que los niños con alta inhibición conductual a los 2-3 años iban a tener dificultades en competencia social a los 7 si no mostraban habilidades de regulación emocional a los 5.

Los resultados de este estudio demuestran la importancia de las estrategias de regulación emocional a la hora de mediar entre inhibición conductual y futura competencia social. En concreto, muestran que las estrategias de regulación emocional adecuadas conducen a una major competencia social especialmente en los niños con una historia de inhibición conductual en la niñez temprana (Penela et al., 2015).

Los resultados apoyan la hipótesis de que mostrar estrategias de regulación emocional media la asociación entre la inhibición de en edades tempranas y la futura competencia social con un compañero desconocido, pero esta relación varía dependiendo de los niveles de inhibición conductual en la niñez temprana. Los niños que muestran una alta inhibición cuando tienen 2-3 años pero que a los cinco muestran esttrategias de regulación emocional activas y positivas en el paradigma de la desilusión son los que van a encontrar mejor competencia social que aquellos niños inhibidos a los 2-3 y que no mostraron estas conductas a los 5 años.

Esto hace pensar en la importancia de programas que ayuden a los niños que muestren inhibición conductual a aprender a identificar sus emociones y a usar estrategias de regulación emocional tales como resolución de problemas, y a evitar estrategias pasivas que, aunque a corto plazo pueden ser más fáciles de mostrar y evitan consecuencias negativas, a la larga pueden provocar comportamientos mal adaptados (Penela et al., 2015).

Referencias:

  • Cole, P. M. (1986). Children’s spontaneous control of facial expression. Child Development, 57, 1309–1321.
  • Parker, J. G., Rubin, K. H., Erath, S. A., Wojslawowicz, J. C., & Buskirk, A. A. (2006). Peer relationships, child development, and adjustment: A developmental psy- chopathology perspective. In D. Cicchetti & D. J. Cohen (Eds.), Developmental psychopathology: Risk disorder, and adaptation (Vol. 2, 2nd ed., pp. 419–493). New York, NY: Wiley.
  • Penela E.C., Walker O.L., Degnan K.A, Fox N.A., Henderson H.A., (2015) Early Behavioral Inhibition and Emotion Regulation: Pathways Toward Social Competence in Middle Childhood. Child Development. 86, 1227–1240
  • Uhrlass, D. J., Schofield, C. A., Coles, M. E., & Gibb, B. E. (2009). Self-perceived competence and prospective changes in symptoms of depression and social anxiety. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 40, 329–337.

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Doctora en Psicología por la Universidad de Granada. Su formación está centrada principalmente en el campo de la Memoria. Bloguera Smartick en temas de Psicología.
Almudena Ortega Segura

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1 Comentario;

  • Willy 15 Jul 2017, 15:31

    Es excelente el aporte en el tema de las emociones

    Responder