Las matemáticas detrás de cada finalista de los Premios La Caixa

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Nos encanta estar en esta lista de finalistas para los premios de Emprendedor XXI de La Caixa. Es una manera de reconocer nuestro trabajo, claro, pero a nosotros nos suele bastar el cariño que nos demuestran las familias Smartick. Pero, precisamente por eso, nos gusta estar ahí porque, en el fondo, estamos con los miles de padres y niños que ya nos conocen.

Cuando subamos al escenario a defender nuestro proyecto tendremos claro que estamos allí porque hay miles de familias que han querido mejores matemáticas para sus hijos, que saben que la educación mueve el mundo, que les gusta y quieren aprovechar el mundo que viene, que es muy tecnológico, donde las operaciones matemáticas son vitales.

Y estaremos allí porque queremos que sean todavía más las familias que aprecien la importancia de una educación a medida de sus hijos. El boca a boca nos funciona, pero queremos explicar esta realidad a un jurado que podrá contar que un día hubo una pareja de amigos, Javier Arroyo y Daniel González de Vega, que se cansaron de quejarse de lo mal que estaba todo y se arremangaron. Que arriesgaron, estudiaron, contactaron, contrataron porque creyeron que se pueden hacer cosas, que hay parcelas importantes de la vida de las personas que se pueden mejorar desde una iniciativa como esta.

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Lo mismo que a nuestros niños les gusta encontrarse en la lista de los mejores de la semana porque se les reconoce su esfuerzo y su regularidad, a nosotros nos hace ilusión estar en esta lista de La Caixa. Todos nuestros competidores son gente que no ha cedido al desánimo. En la puerta de todas las oficinas, se le ha prohibido la entrada al pesimismo, aunque nadie dijo que fuera fácil nacer en plena crisis.

Pero, sobre todo, mirando a nuestros compañeros en ese apartado, nos damos cuenta de que todo ello ha sido posible, en parte, por las matemáticas. Números para la tecnología, para los cálculos de costes. Para los modelos, para los desarrollos. Viendo a empresas como Libelium, de lo que han sido capaces desde Zaragoza, nos gusta imaginar un país donde haya más como esa empresa que lidera David Gascón.

Nos encantará llevar una camiseta, hacernos una pegatina o una chapa personalizada gracias a la web de Camaloon y sabemos que, detrás de ella, también hay una tecnología que precisa de números, como el algoritmo que usará Appszoom para recomendar sus apps. También sabrán de matemáticas los desarrolladores detrás de Habitissimo y harán sus números los clientes que pidan los mejores presupuestos para sus obras. Y muchísimas matemáticas hay detrás de Albedotelecom enfocada a test de telecomunicaciones.

De crear empresas como estas somos capaces en España. Nosotros iremos a Barcelona, a La Caixa, a convencer a un jurado de que nuestras matemáticas personalizadas mejoran los resultados, la agilidad mental, la autoestima de los niños que nos han metido en su rutina. Casas donde Smartick es ya uno más, de puro cotidiano.

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Miles de niños que se sientan cómodos con los números, que saben resolver problemas, que quieran retos, que no sientan que tienen límites. Ciudadanos más críticos, consumidores menos manipulables, emprendedores más seguros, creativos más tecnólogos. Sí, el mundo puede cambiar mucho con más y mejores matemáticas. ¿Números fríos? Llegar a todos los rincones es la pasión de este equipo.

Así lo explicaremos en ese escenario. Detrás de cada niño que no ha tirado la toalla con las matemáticas, hay un país que puede mejorar.

Cuando Javier Arroyo esté en ese escenario, allí estaréis todos los que habéis dejado que Smartick esté en vuestras casas.

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Berta González de Vega

Cree que no sabe ser más que periodista y, por curiosa, anda ahora entusiasmada leyendo sobre la enseñanza de las matemáticas, de la comprensión lectora y de educación en general. Si se le hubieran dado mejor los números, puede que hubiera sido médico, como su padre y como su abuelo. Pero, además de sentirse apabullada por las derivadas, se le cruzó un reportaje de la revista Rolling Stone aquel año que pasó en Seattle. Domina el inglés y nunca pensó en las matemáticas como en el verdadero lenguaje universal. Es trotadora de paseo marítimo de Torremolinos y tiene tres hijos que coleccionaron ticks de Smartick: Pablo, Luis y Berta.

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1 Comentario;

  • lucas dice

    que bien van mejorando