
Smartick 08 suena a equipo. Y lo fueron, sin conocerse. Smartick 08 es la orla de aquellos niños que nacieron en el 2008 y que allá por 2012, por 2013, empezaron a hacer sus sesiones de matemáticas. Cada uno en su casa, animados por familias que querían que tuvieran los mejores hábitos desde pequeños, que deseaban que las matemáticas nunca fueran un problema en el colegio.
Ahora, esos niños ya han acabado su etapa escolar. En junio nos pusimos en contacto con algunos de los Smartick 08, los que habían demostrado tesón, constancia, los que se habían pasado años con nosotros. No fue sencillo. Hacía años que habían dejado de hacer esa rutina de entrenamiento que es Smartick y, aun así, nos contestaron familias. Mil gracias a todas ellas por las molestias, por las fotos y por los testimonios.
En esta generación está Valeria Corrales, una de las alumnas a las que más admiramos, porque sabemos de sus andanzas desde pequeña. Este año, en septiembre, Valeria empezará ingeniería en Georgia Tech, haciendo realidad su sueño de formarse en una universidad de élite en EEUU, en la que han tenido en cuenta, además de las notas, la enorme dedicación que Valeria ha puesto en su canal de Youtube a la divulgación científica, con 200.000 seguidores. Estaremos atentos a su trayectoria.
En la orla está Ángela, que quiere ser ingeniera aeroespacial. Ahí nos ponemos un poco nostálgicos porque Julián, su padre, farmacéutico en Jerez, fue uno de nuestros padres más entusiastas. Compartíamos feedback, consejos y una visión de la educación. Su padre, el abuelo de Ángela, fue profesor en San Roque y, él, Julián, sentaba a niños del barrio donde tiene la farmacia en Jerez para darles un poco de apoyo educativo.
Smartick sirve matemáticas, lectura, programación y pensamiento crítico en pantalla pero, a lo largo de los años, hay familias que saben muy bien que detrás hay personas. Igual que nosotros sabemos que, detrás de los niños más responsables y constantes, hay familias con las que hablamos con una visión muy clara de para qué ha de servir la tecnología en la educación: para que sus hijos desarrollen todo su potencial. Con esfuerzo y con la capacidad de adaptarse al nivel de cada uno.
También fue una alegría saber que Alba quiere ser maestra. Como Jorge. Una en Madrid, en la Autónoma y otro en Zaragoza. Nos emocionó el cariño con el que la madre de Alba habla del equipo de atención pedagógica y de su hija, claro. María Dolores nos cuenta que «ya el año pasado, en matemáticas, sacó matrícula de honor y este año ha sacado matrícula de honor en la media de bachillerato, lo que le da una beca completa para su primer año universitario. Quería agradeceros que las matemáticas sean su asignatura preferida. Se decanta por la educación, por pura vocación, desde hace años ya da clases particulares, va a hacer el doble grado de educación primaria e infantil».
Rebeca, la madre de Jorge, nos cuenta sobre aquellos años: «Smartick fue una ayuda indispensable para sentir seguridad sobre sus posibilidades con las matemáticas. Le animó en momentos en los que en el colegio se le hacía cuesta arriba. Fue modelo para su hermano que, cinco años después, le siguió y cuenta lo que le gustaba la camiseta que mandamos aquel verano a nuestros mejores alumnos, con la leyenda de La fuerza de las mates y la estética Star Wars. La vocación a Jorge le puede venir de familia: «Igual ha sido influencia familiar… porque nosotros también somos maestros, y su abuela». Nos encanta enterarnos de que nos usan familias con profesores porque entendemos que aprecian especialmente el rigor que ponemos al contenido.
A Beatriz Gallardo, que va a estudiar ingeniería química, las sesiones de Smartick siempre le recordarán a su padre, preguntando si las había hecho, si le había saltado la sesión de programación. «Me obligaba un poco, pero a día de hoy, lo agradezco mucho», dice hoy, al mandarnos una foto con la banda de la graduación.
Inés va a hacer ingeniería informática y nos pide la orla en buena calidad, para imprimirla y guardarla de recuerdo. Porque en esa foto van muchas horas de niños que supieron que los hábitos son muy importantes, que con confianza las matemáticas no se atragantan. Y ahí, en la orla, les quedará la prueba de que ellos fueron la élite de la constancia de aquellos años en Smartick.
Jorge tiene vocación de bombero y, por eso, nada más acabar el bachillerato se va a poner a intentar serlo. Ha sacado de las mejores notas de su clase en matemáticas, nos cuenta su madre, que añade: «Smartick lo recordamos con mucho cariño, desde que empezó no ha tenido problemas en mates. Dice que se acuerda de las rutinas de por las tardes. Del juego de ajedrez, de cómo tenía su casa virtual con las compras de los ticks. Los sorteos para los que conseguía participaciones y la botella que consiguió y aún tiene». Nos encanta leer esas historias de recuerdos con cariño.
Claudia sueña con ser azafata y con viajar y le encanta escribir. Vanesa, su madre, nos reenvía un mensaje de su hija: «Nunca me han gustado las matemáticas y, la verdad, siguen sin ser mi asignatura favorita. Pero durante todos los años pasados usando Smartick conseguí entender muchas cosas mucho antes de verlas en clase, e incluso a veces iba por delante del temario, lo que me daba tranquilidad. Mirando atrás, me doy cuenta de que el método me ayudó mucho más de lo que pensaba y me hizo afrontar las mates con mucha menos frustración. Siempre guardaré un buen recuerdo de esa etapa y estoy muy agradecida de todo lo que aprendí». Pues felices de haber ayudado. No podemos hacer que a todos les apasionen las matemáticas pero sí que no supongan una frustración, como cuenta Claudia. Otra Claudia tiene claro que sus intereses van por las Relaciones Internacionales.
La historia de Héctor nos llega desde México. Allí estudiará para diseñar videojuegos. Su madre nos manda una foto de cuando era pequeño y le mandamos la misma camiseta que a Jorge, por ser de los más aplicados y constantes y haber superado las mil sesiones. La misma sonrisa, años después y el agradecimiento nuestro por haber guardado esa foto de recuerdo. Gabriela, además, nos cuenta que «Smartick le ayudó mucho en matemáticas, a mí me gustaron mucho las actividades de lógica pues les abre la mente de una manera impresionante. Es el mejor estudiante de matemáticas de su grupo y acaba de certificar el Bachillerato Internacional en matemáticas».

En la orla también tenemos a hermanos mellizos, como a Natalia y a Miguel. La primera va a estudiar Medicina y, su hermano, ingeniería. Este año, de nuevo, hay varios que se decantan por la ingeniería, con varias chicas, como Kattelina y Sofía. También sigue habiendo quien elige Medicina. Además de Natalia, están Wendy y Nicolás. Los hay que han preferido hacer un ciclo de FP, una opción que gana adeptos según las estadísticas, como Joan o Miguel Ángel. Y tenemos a quien quiere ser biólogo, como Lucas, o ingeniero matemático, como Borja. Y hay también a quien le gusta el Derecho o ADE.
Sean lo que sean, les deseamos lo mejor. Nos ha encantado haber vuelto a estar en contacto con ellos y saber que pusimos un grano de arena en su formación. En nuestras cartas, cuando llegan al final del programa, siempre les decimos que son parte de nuestro equipo. Que han sido parte de nuestra historia y, nosotros, encantados de haber sido parte de su infancia.
A por el curso.
Para seguir aprendiendo:
- Nuestra clase Smartick 07: ingenieros, médicos, matemáticos y también jardinera o historiadora
- Generación 06 Smartick: nuestros alumnos se han hecho mayores
- «Algo que nos gusta mucho es que se le hizo una rutina, un hábito»
- Cuando los avatares dieron paso a los alumnos Smartick
- «Smartick ayuda mucho a que les guste las matemáticas»




