Matemáticas de primaria

Smartick - Matemáticas a un click

Pruébalo gratis Abrir el Menú Móvil
¡Pruébalo gratis! o Inicia Sesión

13Feb

Nuestro programa electoral: mejorar las matemáticas

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

programa electoral

Menuda la que nos queda este año de programas electorales. No hemos empezado y estamos rodeados: en la barra del desayuno, en el twitter, en las sobremesas de los fines de semana, en la cabeza del sofá del sábado por la noche, cuando los buenos hijos —copyright del Club de las Malasmadres— se han ido a la cama y no queremos, pero estamos, en un debate en el que se gritan sobre política y no sobre Belén Esteban.

Y en ningún sitio vemos reflejado nuestro programa electoral: atender a cada niño, a su ritmo, como se merece, no arrojar nunca la toalla, afianzar las matemáticas desde pequeños, para que aprendan a quererlas. Y eso que, oigan, ese punto de programa electoral es tan clave que lo deberían llevar todos los partidos: esta semana hemos conocido otro estudio más que nos habla de cómo mejoraría el PIB de un país si se consiguiera mejorar las habilidades matemáticas de sus niños y adolescentes.

El último estudio lo ha reflejado el New York Times aquí. Los cálculos realizados por un think tank de Washington estiman que si EEUU consiguiera ponerse en la media de PISA en matemáticas y ciencia, eso significaría un aumento del PIB del 1,7%. España y la mayoría de los países latinoamericanos también están por debajo de la media , así que es de suponer que el PIB respondería de manera similar. El estudio concluye que no puede haber dinero mejor invertido que en esto. Pero, claro, no todo es cuestión de dinero, como hemos visto. Es más, muchos de los países que están por encima de EEUU en matemáticas dedican menos dinero por alumno.

Conseguir esa mejora no es tarea fácil pero debería ser prioritario. Sin embargo, me temo, no lo vamos a ver como primera línea de ningún programa electoral. Entre otras cosas, porque los resultados de una política ambiciosa en este sentido no se ven en ninguna foto de periódico, ni seguramente en cuatro años. Pero hay alternativas, claro que las hay.

Nosotros, como los políticos, también queremos que nos elijan. Pero tenemos promesas que podemos cumplir, como el darle a cada uno lo suyo, o sea, el ritmo al que precisa ir haciendo las matemáticas, para que sean un reto, pero no imposible de asumir. Creemos que la rutina de hacerlo todos los días proporciona un sentido al esfuerzo que no está nada mal, y, a la vez, son 15 minutos, no estamos hipotecando la tarde a unos niños que necesitan empezar a aburrirse, a jugar, a que no le organicemos toda su vida. Nosotros nos comprometemos a intentar con todas nuestras neuronas a estimular a los niños para que no se rindan con las matemáticas. Creemos que nuestro método funciona, nos animan todos los mensajes que recibimos, como este niño Smartick desde México o como este padre que nos contó que ya habían tirado la toalla con su hija de ocho años.

Este es nuestro único programa electoral, conseguir que los niños estén cómodos y confiados con las matemáticas, que se dejen de ver como la asignatura más temida, que haya más alumnos con mejores competencias para el mercado laboral que nos viene. Punto único. Si nos eligen, intentaremos no defraudarles. Y nos encantará saber de todos. Si nos extendemos como un virus bueno, quién sabe, a lo mejor sube el PIB. Entre todos. Desde abajo. Apasionados con los números.

Para seguir aprendiendo:

Berta González de Vega

Periodista. Bloguera en Smartick. En los últimos años, lectora compulsiva de todo lo que tenga que ver con la educación. Madre de tres niños Smartick. Domina el inglés pero nunca pensó en las matemáticas como el verdadero lenguaje universal.
Berta González de Vega

Añade un nuevo comentario público en el blog:

Los comentarios que escribas aquí serán moderados y visibles para el resto de usuarios.
Para consultas privadas escribe a info@smartickmethod.com

El e-mail se mantiene privado y no se mostrará publicamente.

Política de privacidad