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22May

Objetivo de la lectura: de la automatización a la comprensión lectora

objetivo de la lectura
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El objetivo de la lectura es la comprensión lectora

El objetivo de la lectura es comprender lo que se lee pero pasar de la automatización lectora a la comprensión requiere tiempo y esfuerzo.

En el aprendizaje de la lectura en español existen una serie de actividades iniciales (por ejemplo, trabajar la conciencia fonológica) que son necesarias para adquirir soltura en la decodificación de la lengua escrita. Los mecanismos automatizados de identificación de las palabras permiten liberar recursos cognitivos para utilizarlos en la comprensión de textos largos y sintácticamente más complejos.

Saber leer para comprender lo que se lee: estrategias

Si hacemos un símil con el fútbol, sabemos que el objetivo de este deporte es meter más goles que el rival. Marcar y evitar los goles contrarios requiere una buena táctica y habilidad de juego. Lo mismo que comprender un texto también exige unas buenas estrategias de lectura.

Cuando se entra en el terreno de juego, como cuando se abre un libro, se ha de llegar con la preparación correcta al “partido”. Lo que debemos hacer es adecuar la forma en la que debemos jugar. De la misma manera, en la lectura tendremos que elegir la estrategia más conveniente para enfrentarnos a cada tipo de texto.

En el fútbol como en la lectura, debe haber un “entrenador” -un profesor- que evalúe la situación y eventualmente cambie la táctica o realice alguna pequeña modificación del guion previsto. Recurrir a un nuevo jugador o retrasar a posiciones más defensivas a un centrocampista, son decisiones totalmente conscientes y están dirigidas a un objetivo. Así mismo, también lo es decidir el tipo de texto, la temática, buscar en una lectura una información, anterior o posterior, que pueda ayudar a situar mejor la trama de una novela, etc. En ambos casos algo está programado de entrada, pero nunca de manera inamovible o definitiva.

Por tanto, ganar un partido y comprender lo que se lee son objetivos que requieren planes, evaluaciones, reconsideraciones y decisiones necesariamente conscientes, que suponen una capacidad de control y flexibilidad en el proceso. La escuela, el profesor y, muchas veces, los padres ayudan a hacer más fácil esta tarea.

El sistema de comprensión de la lectura

En la comprensión, la lectura no depende de un circuito neuronal específico. Utiliza las mismas capacidades de control y flexibilidad que sirven para entender una película o un debate televisivo. Ahora bien, la información absolutamente necesaria para la comprensión lectora es la pronunciación y el significado de cada una de las palabras del texto. En el tránsito desde la automatización lectora a la comprensión, el lector necesita un mecanismo de identificación de las palabras escritas. Esto garantiza la correcta pronunciación y el adecuado significado de las palabras del texto. Por tanto, hay un tiempo para el trabajo de decodificación y un tiempo para el trabajo de comprensión. No son cosas que se deban mezclar.

¿Por qué no se puede trabajar la automatización lectora y la comprensión al mismo tiempo?

Existen dos razones fundamentales para no llevar a cabo esas dos tareas a la vez:

  1. La primera de ellas es la gran dificultad de prestar atención simultáneamente a dos actividades que son diferentes. Y eso ocurre porque son dos capacidades distintas que son cognitivamente muy exigentes. Querer ayudar al alumno a superar una dificultad para  la automatización de la lectura y, al mismo tiempo, pedirle que extraiga del texto su significado o alguna información es arriesgado. Puede conllevar que el niño no llegue a realizar bien ninguna de las dos tareas. Así, mientras piensa en que la letra “g” se lee como la letra “j” antes de “e” o “i”, pero no antes de “a”, “o” y “u”, puede que olvide la información esencial para la comprensión del texto. Por otra parte, en cuanto tenga que reflexionar sobre las razones por las que, por ejemplo, tal  personaje de un cuento quiere realizar tal o cual cosa, podrá confundir los casos en que “g” se lee de una manera o de otra.
  2. La otra razón para no mezclar el trabajo de decodificación y el de comprensión lectora está asociada a la relación de interdependencia que existe entre decodificación y comprensión. El paso de la decodificación lectora a la comprensión, si la automatización es escasa, resultará infructuoso. Es inútil pedir al niño que intente comprender un texto que está esforzándose por decodificar.

¿Por dónde debemos empezar?

Para pasar de la automatización a la comprensión lectora eficazmente debemos tener en cuenta que, cuando la decodificación resulta muy pobre aún, será conveniente trabajar la comprensión en sí misma: la comprensión del lenguaje oral.

De esta forma es como estaremos preparando realmente a los alumnos para poder enfrentarse a la comprensión de los textos escritos posteriormente. Porque aunque los textos fueran leídos en voz alta por un adulto, el alumno estaría familiarizándose con un tipo de construcciones sintácticas que son más frecuentes en la lengua escrita que en la oral.

Cuando la decodificación ya es suficientemente precisa y rápida, entonces está justificado pedir al alumno una lectura comprensiva de algún texto más largo. Si el niño, leyendo para sí mismo, pregunta cómo se lee una palabra en particular, es correcto proporcionarle esta información, explicada con brevedad. Si falla o duda en la lectura en voz alta, también es acertado corregirlo o ayudarlo, pero el objetivo prioritario debe seguir siendo la comprensión.

El profesor o los padres deben tomar buena nota de los aspectos de la decodificación que el alumno no dominó durante la lectura, con el fin de volver sobre ellos en otro momento. Además, resulta útil pedir a los alumnos que lean textos en voz alta. El objetivo no será el la comprensión, sino más bien entrenar la fluidez de la lectura, con un ritmo y entonación (prosodia) adecuadas.

Para seguir aprendiendo:

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Doctor en Psicología y Especialista en Psicología del lenguaje por la Universidad Pontificia de Salamanca.
Catedrático de la Facultad de Psicología y Logopedia de la Universidad de Málaga.
Colaborador de Smartick en la planificación de los contenidos de Comprensión Lectora.
Aficionado a la música, he cantado como tenor en diversos coros desde joven. También practico deporte habitualmente y me encanta caminar por la montaña.
José Antonio Adrián

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